Estados Unidos refuerza su presencia militar en el Pacífico con una base naval en Perú

Una inversión superior a US$ 1.000 millones en el Callao revela el giro estratégico de Washington en América Latina frente al avance de China en infraestructura clave de la región.

Estados Unidos aprobó en enero de 2026 una iniciativa estratégica para financiar la construcción y modernización de una base naval en América Latina, con una inversión estimada en hasta US$ 1.500 millones. El proyecto, que se desarrollará en la base naval del Callao, en Perú, refleja la intensificación de la competencia geopolítica en el Pacífico sudamericano y la necesidad de Washington de fortalecer su presencia en una región donde China ha ganado peso económico y logístico.

El Departamento de Estado notificó al Congreso estadounidense la intención de avanzar con una Foreign Military Sale, un mecanismo que, si bien se presenta como una venta militar, en la práctica implica financiamiento, ingeniería, construcción y soporte técnico para renovar integralmente la infraestructura naval peruana.

Infraestructura estratégica más allá del componente militar

El plan contempla el diseño y modernización de instalaciones marítimas y terrestres, así como estudios de ingeniería, logística y supervisión técnica a largo plazo. Aunque el monto total del paquete ronda los US$ 1.500 millones, el gobierno estadounidense precisó que no se trata de la transferencia de sistemas de armas, sino de una inversión en infraestructura y capacidades operativas.

Desde la perspectiva de Washington, el proyecto no alteraría el equilibrio militar regional, pero sí permitiría mejorar la eficiencia operativa de la Marina de Guerra del Perú y reforzar la cooperación bilateral en materia de seguridad.

El valor geopolítico del Callao

La base naval del Callao se ubica en el principal puerto marítimo del país y en una posición estratégica sobre la costa del Pacífico. Su modernización permitiría separar de manera más eficiente las operaciones militares de las actividades portuarias civiles, incrementando los niveles de seguridad y reduciendo fricciones logísticas.

El paquete de inversión incluye la construcción de nuevos muelles especializados, áreas de apoyo logístico, mejoras en accesos marítimos y modernización del equipamiento naval. De acuerdo con estimaciones técnicas, estas obras podrían liberar cerca de 80 hectáreas que hoy ocupan funciones navales, lo que abriría espacio para la expansión del puerto comercial del Callao.

Cooperación técnica y presencia prolongada

El acuerdo prevé además la asignación de hasta 20 expertos estadounidenses en Perú, quienes brindarían supervisión técnica y apoyo en la ejecución del proyecto durante varios años. Este componente refuerza el carácter de cooperación estructural y de largo plazo entre ambos países.

Para analistas internacionales, esta iniciativa debe leerse como parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para consolidar alianzas tradicionales en América Latina, en un contexto marcado por la creciente influencia geoeconómica de China.

China, el telón de fondo

La decisión estadounidense se produce mientras China avanza con inversiones de gran escala en infraestructura portuaria peruana, como el megapuerto de Chancay, desarrollado con financiamiento y empresas chinas. La coexistencia de un hub logístico de alcance regional y una base naval modernizada con respaldo de Washington introduce nuevas variables de seguridad, comercio e influencia estratégica en el Pacífico sudamericano.

Más allá del componente militar, la inversión estadounidense en el Callao simboliza una reconfiguración del tablero regional, donde infraestructura, comercio y defensa comienzan a entrelazarse como herramientas clave de poder.