El mercado global alcanzaría los US$ 1,45 billones al 2030; en Perú, la urbanización y los desafíos climáticos impulsan inversiones en tecnología, conectividad e infraestructura resiliente.
La transformación urbana atraviesa un momento decisivo en el Perú y las llamadas ciudades inteligentes —que integran tecnologías como inteligencia artificial, Internet de las Cosas (IoT) y análisis de datos en tiempo real con infraestructura digital— se consolidan como un eje clave para el desarrollo sostenible y la competitividad empresarial. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en 2024, aproximadamente el 79% de la población peruana vive en zonas urbanas, reflejando la importancia de gestionar eficientemente las grandes ciudades y centros poblados densos.
Las estimaciones indican que el mercado de smart cities, actualmente valorado en cerca de US$ 700 mil millones, podría alcanzar los US$ 1,45 billones al 2030, impulsado por el crecimiento de la urbanización —que podría concentrar al 68% de la población mundial en centros urbanos hacia 2050— y por el avance de tecnologías aplicadas a la movilidad, la energía, la seguridad, el clima y los servicios públicos. El desarrollo de ciudades inteligentes está alineado con esfuerzos técnicos y programas del gobierno peruano para incorporar tecnologías digitales en la gestión urbana, como plataformas de datos, sensores, digitalización de servicios municipales y soluciones de movilidad inteligente.
Según el estudio “Ciudades cada vez más inteligentes”, de KPMG, publicado en enero de 2025, la integración de datos urbanos y la interoperabilidad entre sistemas aceleran importantes ganancias de eficiencia tanto para gobiernos como para empresas. Organizaciones de los sectores retail, logística, energía, salud y manufactura ya registran reducciones significativas en el desperdicio de energía y agua —de hasta un 20%— además de mejoras en la productividad, una operación más predecible y una mejor capacidad para anticipar riesgos climáticos y operacionales.
“Las smart cities representan el epicentro de la revolución urbana: tecnología, datos, inteligencia artificial e IoT son palancas fundamentales que permiten a empresas de todos los sectores optimizar sus operaciones en tiempo real. Al mismo tiempo, la sostenibilidad y la eficiencia generan un impacto tangible en la vida de las personas, con ciudades más ordenadas, aire más limpio y una movilidad más fluida. En el Perú, este enfoque abre oportunidades concretas para elevar la competitividad empresarial y construir entornos urbanos más resilientes”, afirma Daniel Calero, Director de Digital Solutions de TIVIT.
A nivel internacional, ciudades como Zúrich y Oslo demuestran el potencial de las soluciones inteligentes mediante el uso de sensores y plataformas de datos para optimizar iluminación urbana, sistemas de movilidad eléctrica y monitoreo ambiental continuo. Estas experiencias sirven como referencia para adaptaciones en Perú, donde la tecnología digital está empezando a utilizarse más sistemáticamente para enfrentar desafíos urbanos complejos.
Para Lima Metropolitana y otros nodos urbanos del país, la convergencia entre tecnología y sostenibilidad se presenta como una oportunidad estratégica para modernizar la gestión pública, optimizar la prestación de servicios esenciales y acelerar el desarrollo de soluciones innovadoras que generen valor tanto para la ciudadanía como para el sector empresarial. En este contexto, la adopción de infraestructura digital integrada se perfila como un habilitador clave para construir ciudades más eficientes, resilientes y preparadas para los desafíos del crecimiento urbano.
Desde la perspectiva de TIVIT, el avance de las ciudades inteligentes abre un escenario de oportunidades para gobiernos y organizaciones que buscan incorporar servicios en la nube, ciberseguridad, automatización, inteligencia artificial y soluciones SaaS como parte de su estrategia de transformación. Esta convergencia entre tecnología y sostenibilidad permite evolucionar hacia modelos urbanos más productivos, centrados en las personas y alineados con las demandas de la nueva economía urbana.






