El superávit comercial acumulado en doce meses alcanzó en noviembre los USD 32 143 millones, impulsado por mayores exportaciones mineras, agropecuarias y no tradicionales.
Perú registró en noviembre de 2025 un superávit comercial anual acumulado de USD 32 143 millones, manteniendo la tendencia creciente observada a lo largo del año. El resultado refleja un desempeño sólido del sector exportador, en un contexto de recuperación de precios internacionales y mayor dinamismo de los envíos no tradicionales.
En términos mensuales, el superávit de la balanza comercial de bienes alcanzó los USD 3 731 millones en noviembre, un monto superior en USD 506 millones al registrado en el mismo mes de 2024, según cifras oficiales.
Exportaciones impulsan el resultado
La mejora interanual del balance comercial respondió principalmente a un crecimiento de 10,1% en las exportaciones. Este avance estuvo explicado, en primer lugar, por el aumento de los precios promedio de los productos tradicionales mineros, especialmente oro y cobre, que continúan siendo los principales generadores de divisas del país.
Adicionalmente, el mayor valor exportado de café, impulsado tanto por un incremento en los volúmenes enviados como por el alza de su cotización internacional, contribuyó de manera relevante al resultado. A ello se sumaron mayores embarques de productos no tradicionales, en particular de los sectores pesquero, agropecuario y químico.
Importaciones crecen a menor ritmo
El crecimiento de las exportaciones superó la expansión de 6,3% registrada en las importaciones. Este aumento de las compras externas estuvo asociado principalmente a mayores adquisiciones de bienes de capital y bienes de consumo duradero, lo que refleja una recuperación gradual de la inversión y del consumo interno.
La diferencia entre ambos ritmos de crecimiento permitió ampliar el superávit comercial, consolidando una posición externa favorable para la economía peruana.
Señales para 2026
El resultado de noviembre refuerza las perspectivas positivas para el sector externo, en un escenario donde los precios de los metales continúan siendo un factor clave y los productos no tradicionales ganan peso en la canasta exportadora. No obstante, la evolución de la demanda global y de los términos de intercambio seguirá siendo determinante para la sostenibilidad de este desempeño en 2026.






