El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec conecta el Pacífico con el Golfo de México y reconfigura el mapa del comercio en América Latina.
La extensa región de América Latina ha estado históricamente atravesada por rutas estratégicas. Desde los caminos prehispánicos hasta los ferrocarriles del siglo XX, el territorio fue concebido como un espacio de tránsito, conexión y proyección económica.
En el contexto actual, marcado por la reconfiguración de las cadenas globales de suministro y las tensiones entre potencias, América Latina vuelve a ocupar un lugar relevante en la logística internacional. Ya no solo como proveedor de materias primas, sino como plataforma para conectar océanos, mercados y regiones.
El proyecto mexicano que redefine la conectividad regional
En ese escenario, México avanza con una de sus apuestas de infraestructura más ambiciosas. Se trata del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, un proyecto multimodal impulsado por el Estado mexicano que busca unir el océano Pacífico con el Golfo de México a través del punto más angosto del país.
A diferencia del Canal de Panamá, esta ruta no es marítima. Funciona como un canal seco, donde el traslado de mercancías se realiza por tierra mediante una red integrada de ferrocarriles, carreteras, puertos modernizados y plataformas logísticas.
El corredor conecta el puerto de Salina Cruz, en Oaxaca, con el puerto de Coatzacoalcos, en Veracruz. Su eje central es la rehabilitación del histórico Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, ahora adaptado para el transporte de contenedores y carga pesada en tiempos competitivos.
Una alternativa logística para el comercio en América Latina
Más allá de su impacto nacional, el Corredor Interoceánico refleja una tendencia más amplia en América Latina. La revalorización de la ubicación geográfica como ventaja estratégica en un mundo cada vez más fragmentado.
De consolidarse, el Istmo de Tehuantepec podría convertirse en una pieza clave del comercio hemisférico, ofreciendo una alternativa regional al Canal de Panamá y fortaleciendo los flujos entre Asia, América del Norte y América del Sur. Para países como Perú, este tipo de corredores abre nuevas oportunidades de integración logística y comercial.
Las características clave del Corredor Interoceánico
Esta nueva ruta logística impulsada por México presenta los siguientes elementos principales:
- Tiene una extensión aproximada de 303 kilómetros entre Coatzacoalcos y Salina Cruz.
- Fue diseñada para soportar ejes de hasta 27 toneladas, permitiendo el traslado de carga industrial, energética y contenedores.
- Cada Polo de Desarrollo cuenta con superficies que van desde 80 hasta más de 500 hectáreas, con uso de suelo autorizado para actividades industriales y logísticas.
- El objetivo del proyecto es doble. Ofrecer una alternativa regional al Canal de Panamá y, al mismo tiempo, impulsar el desarrollo económico del sur y sureste mexicano, una de las zonas históricamente más rezagadas del país
Con este corredor, México busca posicionarse como un nodo logístico relevante en América Latina y reforzar el rol de la región en la economía global a través de infraestructura estratégica.






