El próximo año estará marcado por cambios en la forma en que las empresas gestionan su liderazgo, evalúan sus capacidades internas y organizan la toma de decisiones.
El 2026 será un año clave para la toma de decisiones en la alta dirección peruana. De acuerdo con las últimas proyecciones del OECD Economic Outlook, la economía nacional crecería 2.8% el próximo año, aunque señala que este desempeño dependerá de la capacidad de las organizaciones para gestionar con claridad los desafíos estratégicos de su entorno.
En este contexto, el Regional Board Survey 2026 de Cornerstone, muestra tendencias que también se reflejan en el mercado peruano y permiten anticipar los retos corporativos que enfrentarán las empresas en los próximos meses. El estudio revela brechas relevantes en capacidades directivas vinculadas a tecnología, riesgos y preparación estratégica.
“Los hallazgos muestran que el 59% de los miembros de directorio identifica brechas en inteligencia artificial, 38% en ciberseguridad y 19% en tecnologías emergentes. Estas cifras evidencian la necesidad de directorios capaces de tomar decisiones con mayor conocimiento en tecnología y una visión alineada al futuro del negocio”, señala Diego Cubas, CEO Perú y Presidente Latam de Cornerstone.
Sobre la base de estos hallazgos y la lectura del entorno empresarial, se identifican cinco decisiones que definirán la agenda corporativa en el Perú durante 2026:
1. Replantear el liderazgo ejecutivo y los roles estratégicos.- “La alta dirección necesita estar en constante aprendizaje y desarrollo en nuevas competencia y habilidades, considerando que cerca 60% de las empresas con las que Cornerstone trabaja, considera necesario reforzar competencias de su liderazgo ejecutivo para responder a las nuevas demandas del negocio, muchas de ellas a través de upskilling y reskilling”, sostiene el ejecutivo.
2. Fortalecer el rol del directorio como eje de un gobierno corporativo moderno y de toma de decisión.- Las organizaciones revisarán la composición de sus directorios para incorporar capacidades que permitan balancear la agilidad en la toma de decisiones sin dejar la mirada estratégica a futuro. En adición, los directorios, dejan de ser espacios de reflexión, pero ahora de toma de decisión.
3. Anticipar la sucesión.- “Las empresas son conscientes de que necesitan desarrollar talento para el futuro, esto supone además, definir cuadros de sucesión para las posiciones más críticas y de liderazgo en la organización”, menciona el ejecutivo.
4. Gestionar con responsabilidad los procesos de cambio y transición.- En un mundo cada vez más dinámico, adaptarse, reorganizarse o evolucionar no es una opción, sino una necesidad. En ese contexto, trabajar la cultura y la comunicación interna durante los procesos de cambio es clave para mantener a los equipos alineados, comprometidos y, al mismo tiempo, proteger la reputación corporativa.
5. Incluir un área de transformación, que más adelante se convertirá en cultura de transformación.- Para evolucionar y mejorar, muchas implementan equipos especializados en transformación que lideran proyectos de mejora continua, adopción tecnológica y rediseño de procesos. Con el tiempo, estas áreas se integran de forma transversal. Aun así, su presencia inicial es clave para guiar el cambio con enfoque y consistencia.
¿Quiénes están realmente preparados para liderar en el 2026?
El 2026 será un año en el que la capacidad de anticipación, reforzar la capacidad de liderazgo, y la solidez del gobierno corporativo definirán quiénes evolucionan en un contexto cada vez más dinámico, competitivo e incierto desde la mirada de diferentes frentes, entre ellos, el político.
“Las organizaciones que fortalezcan sus directorios, actualicen las capacidades de su alta dirección y gestionen con disciplina sus procesos internos estarán mejor preparadas para enfrentar un entorno que exigirá decisiones oportunas y estratégicas”, finaliza Cubas.






