Economía peruana: estabilidad macro, crecimiento limitado y riesgos del año electoral

En entrevista con Revista Economía, el economista Jorge González Izquierdo evalúa el desempeño económico de 2025, advierte sobre los cuellos de botella estructurales que frenan el crecimiento y analiza los riesgos políticos y externos que marcarán el 2026.

¿Cómo evalúa el desempeño de la economía peruana en 2025?

La economía peruana el 2025 tuvo un comportamiento bastante aceptable. Y la razón fundamental por la cual afirmo esto es que, a lo largo del año, se reafirmó un activo principal de cualquier economía del mundo, que es la estabilidad macroeconómica, algo que no es común en muchos países.

Por ejemplo, Argentina hoy no tiene estabilidad macroeconómica. ¿Por qué es tan importante esta estabilidad? Porque le permite al gobierno de turno tener la tranquilidad necesaria para pensar e implementar políticas económicas orientadas a resolver los problemas fundamentales de la sociedad.

Para explicarlo de manera sencilla, es como estar en un bote en medio del mar. Si el mar está agitado, toda tu atención está en evitar que el bote se voltee o se hunda. No estás pensando en lanzar las redes para pescar. Cuando el mar se calma, recién puedes dedicarte a tu trabajo. Un país sin estabilidad macroeconómica es como ese mar agitado. Cuando hay estabilidad, el bote puede avanzar hacia su destino con tranquilidad.

En el 2025 se reafirmó esa estabilidad en el Perú. ¿Por qué lo afirmo? Porque la ciencia económica señala que hay al menos cuatro indicadores que deben evaluarse para determinar si un país tiene estabilidad macroeconómica.

¿Cuáles son esos indicadores y cómo se comportaron en el caso peruano?

El primer indicador es la inflación. El Perú cerró el 2025 con una inflación de 1.5%, dentro del rango considerado normal, que va de 1% a 3%. Es decir, no tenemos problemas de inflación, a diferencia de otros países de la región.

El segundo indicador es el crecimiento económico. El Perú cerró el 2025 creciendo alrededor de 3%, similar al 2024. Esto es importante porque el crecimiento potencial de la economía peruana se estima justamente en ese nivel. Llevamos entonces dos años consecutivos creciendo de acuerdo con nuestro potencial.

El tercer indicador es el empleo, específicamente el empleo adecuado, ya que de él depende el bienestar de millones de familias. Según el INEI, durante el 2025 el empleo adecuado creció un poco más de 5% a nivel nacional, una cifra razonable. El subempleo, aunque aún no llega a niveles prepandemia, se redujo. Desde este punto de vista, también hay un balance positivo.

El cuarto indicador es la sostenibilidad fiscal. Aquí usamos una analogía de semáforo. Hoy el Perú no está en luz roja, es decir, no estamos en riesgo inmediato de incumplir nuestras obligaciones de deuda, pero tampoco estamos en luz verde. Estamos en luz ámbar.

¿Qué factores pueden hacer que pasemos de esa luz ámbar a una situación de riesgo?

Aquí juegan un papel clave dos instituciones. La primera es el Congreso, que muchas veces impulsa iniciativas de mayor gasto sin considerar los ingresos del Estado. Cuando el gasto supera de manera sostenida los ingresos, el déficit fiscal aumenta y la deuda pública comienza a crecer, lo que eventualmente puede llevar a una crisis, como la que hoy vive Argentina.

La segunda institución es el Ejecutivo, incluyendo los gobiernos regionales y municipales, que también tienen iniciativa de gasto. Por eso es fundamental respetar la regla fiscal y seguir las recomendaciones del Consejo Fiscal.

En resumen, el Perú ha alcanzado una estabilidad macroeconómica que ojalá reciba el próximo gobierno.

Entrando en la composición del crecimiento, ¿qué fue lo que impulsó el crecimiento del PBI en 2025 y qué podemos esperar para 2026?

Desde el punto de vista conceptual, en el corto plazo el crecimiento económico depende de la demanda. Esta se divide en demanda interna y demanda externa neta. Ambas explican el crecimiento en 2025 y lo harán en 2026, pero la demanda interna es la que más pesa.

Dentro de la demanda interna hay dos actores, el sector privado y el sector público, y dos tipos de gasto, consumo e inversión. El consumo es el gran motor de la economía peruana, representa alrededor del 60% del PBI. Dónde va el consumo, va la economía.

La inversión privada representa alrededor de 15% o 16% del PBI, pesa menos que el consumo, pero tiene efectos multiplicadores muy importantes.

¿Y cómo se comportaron estos componentes en 2025?

En 2025 el consumo privado creció entre 3% y 4%, una tasa aceptable dadas las circunstancias. Este crecimiento estuvo impulsado, en buena medida, por los retiros de AFP y CTS, así como por el crecimiento del empleo adecuado.

Pero el comportamiento más destacable fue el de la inversión privada, que creció alrededor de 10%, una cifra muy alta y poco frecuente en el Perú. La combinación de consumo privado y una inversión privada tan dinámica explica buena parte del crecimiento económico del año pasado y, en mi opinión, seguirá siendo el motor principal en 2026.

El sector minero ha sido tradicionalmente un motor de la economía peruana. ¿Qué rol puede jugar en 2026?

El sector que más pesa en la economía peruana es la manufactura, con alrededor del 16% del PBI. En segundo lugar está el sector minería e hidrocarburos, que representa alrededor del 14%. Solo la minería, sin hidrocarburos, pesa entre 11% y 12%, por lo que su impacto es significativo.

En 2025 el crecimiento del sector minero fue más bien débil, aunque empezó a recuperarse en el segundo semestre. Para 2026, si se inician proyectos importantes, el sector podría crecer más que el año pasado y contribuir de manera más significativa al crecimiento económico.

En el plano internacional, ¿qué impacto pueden tener para el Perú las políticas arancelarias impulsadas por el gobierno de Donald Trump?

Los efectos pueden ser directos e indirectos. En el plano directo, el Perú enfrenta un arancel de 10% para exportar a Estados Unidos, pero el impacto depende de qué proporción de nuestras exportaciones va a ese mercado. Si exportamos 100 al mundo y solo 10 van a Estados Unidos, el golpe directo es sobre esos 10.

También hay aranceles de 25% para el acero y el aluminio, pero el Perú exporta volúmenes pequeños de estos productos a ese mercado, por lo que el impacto directo es limitado.

Donde sí puede haber un efecto mayor es en el plano indirecto, si estas políticas ralentizan el crecimiento de economías como China, la Unión Europea o Estados Unidos. Una desaceleración de estas economías sí podría afectarnos a través de menores exportaciones y comercio exterior en general.

En resumen, el impacto de los aranceles de Trump sobre el Perú no es particularmente relevante.

Pasando a la política monetaria y al tipo de cambio, ¿cómo interpreta la caída del precio del dólar observada en 2025?

Entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025, el tipo de cambio cayó en promedio más de 10%, una caída fuerte. La explicación es sencilla desde la economía básica. Cuando un bien abunda, su precio baja. En el Perú hay un exceso de oferta de dólares.

Ese exceso proviene de un superávit en la cuenta corriente y un superávit en la cuenta de capital de la balanza de pagos. Ambos factores juntos generan una presión fuerte a la baja sobre el dólar, que estimo en alrededor de dos puntos porcentuales del PBI.

¿A quién beneficia y a quién perjudica esta situación?

Beneficia a quienes ganan en soles y tienen deudas en dólares, como créditos hipotecarios, vehiculares o de consumo, porque el monto real de su deuda disminuye.

Perjudica, por ejemplo, a las familias que reciben remesas del extranjero, ya que cada vez reciben menos soles por los dólares que cambian. Es como si su ingreso se redujera mes a mes.

En términos generales, también ayuda a contener la inflación, porque abarata las importaciones, lo que puede traducirse en menores precios internos, aunque no siempre ocurre de manera automática.

Primera parte de la entrevista disponible en:

Más allá de los indicadores coyunturales, ¿cuáles son los principales cuellos de botella estructurales que están limitando el crecimiento potencial de la economía peruana?

Son varios. Mencioné que el crecimiento potencial del Perú se estima en alrededor de 3 %, y eso no nos alcanza ni para el té. Deberíamos estar creciendo cerca de 6 %. ¿Cuáles son esos cuellos de botella estructurales? Primero, una deficiente calidad y cantidad de educación. Segundo, una infraestructura deficiente, tenemos un enorme déficit en infraestructura. Tercero, un Estado que funciona mal, con sobrerregulación y exceso de permisología. Y, finalmente, instituciones que dejan mucho que desear. Esos son los principales factores que nos impiden pasar de un crecimiento potencial de 3 % a uno de 6 %.

Entramos a un año electoral. ¿La economía se mantendrá estable o podría verse afectada?

Eso va a depender de lo que digan los candidatos en enero, febrero y marzo. Ya son 32 candidatos y probablemente lleguen a ser 34. No solo hablo de los presidenciales, sino también de los candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados. Si ellos dicen que van a continuar con el modelo económico consagrado en la Constitución, o si dicen que lo van a borrar para imponer otro modelo, de eso va a depender el comportamiento de la economía.

Es un escenario con muchos candidatos, ¿cómo ve el interés de los inversionistas extranjeros en este contexto?

Te pongo un ejemplo. El señor Kast acaba de ganar las elecciones en Chile. Su rival era una candidata del Partido Comunista. Kast decía cosas que a los inversionistas y agentes económicos les parecían razonables, mientras que su rival decía cosas que generaban preocupación. Cuando Kast ganó, la economía chilena reaccionó de inmediato, la bolsa subió, el tipo de cambio se movió favorablemente. Eso demuestra lo que te estoy diciendo. Si en el Perú aparece un candidato como el que gobernó en 2021 liderando las encuestas con 8 %, 10 % o 12 %, eso genera problemas de credibilidad e incertidumbre, y afecta el consumo privado y, sobre todo, la inversión privada.

¿Considera que los Tratados de Libre Comercio vigentes protegen adecuadamente los intereses comerciales del Perú?

Algunos sí, pero hay que tener cuidado. Los TLC firmados con Estados Unidos incluyen una cláusula que permite suspender el tratado por razones de seguridad nacional. El presidente Trump ha usado ese argumento con otros países, no con el Perú, para incumplir parcial o totalmente tratados. Mientras esa cláusula exista, estamos sujetos a que un TLC pueda ser interrumpido en cualquier momento. En el acuerdo entre Estados Unidos, Canadá y México, los productos incluidos en el tratado quedaron mayormente exentos de las tarifas de Trump, pero los que no estaban cubiertos sí fueron duramente afectados.

La informalidad pesa mucho en nuestra economía. ¿Cómo se percibe esto?

El Perú es probablemente el país con mayor informalidad de América Latina. Hay que diferenciar entre informalidad laboral e informalidad empresarial. Según el INEI, a diciembre de 2024, la informalidad laboral alcanzaba el 71 % de la fuerza laboral, mientras que la informalidad empresarial superaba el 80 %. Con esos niveles, es muy difícil pasar de un crecimiento potencial de 3 % a uno de 6 %. En el largo plazo, el sector informal es un lastre porque tarda mucho en absorber nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial. Un país que no adopta la inteligencia artificial se queda atrás. Con un sector informal tan grande, la absorción tecnológica es lenta, y eso genera problemas estructurales. En el corto plazo, la informalidad funciona como un colchón, como ocurrió en la pandemia, cuando muchas personas recurrieron a actividades informales para sobrevivir. Pero en el largo plazo, es un freno al desarrollo.

¿Qué mensaje le daría a los empresarios, emprendedores y pymes que esperan estabilidad en 2026, más allá del ruido político, la corrupción y la inseguridad?

Si no ocurre una situación disruptiva muy fuerte, ni en el Perú ni en el mundo, el 2026 debería crecer de manera similar a 2025, alrededor del 3 %. Cuando hablo de situaciones disruptivas, me refiero a la aparición de un candidato que proponga desmontar el sistema económico, o a un agravamiento de conflictos internacionales como Rusia y Ucrania, Israel y Hamás, o tensiones graves entre México y Estados Unidos. Si eso no ocurre, el escenario base es de estabilidad relativa.

Mi consejo para las micro, pequeñas y medianas empresas es, primero, que adopten al máximo las ventajas de la inteligencia artificial, porque reduce costos y eleva la productividad. Segundo, exigir con el voto propuestas claras para reducir la inseguridad ciudadana y la inestabilidad institucional, que son devastadoras para el empresario. Y tercero, pedirle al Estado que acompañe y no castigue. La informalidad no se combate con palos ni decomisando mercadería, se combate haciendo atractiva la formalidad. Si ser formal no resulta conveniente, la informalidad no va a desaparecer.

Segunda parte de la entrevista disponible en: