La tecnología satelital se ha convertido en un habilitador clave para la continuidad operativa, la seguridad y la transformación digital de las operaciones marítimas y pesqueras, especialmente en entornos donde la conectividad no es un complemento, sino un recurso crítico.
En un contexto donde la eficiencia, la trazabilidad, la seguridad y la resiliencia operativa son factores determinantes, la conectividad satelital dejó de ser una solución de respaldo para consolidarse como una infraestructura estratégica esencial para el sector marítimo y pesquero.
Así lo señala Silvina Graziadio, VP de Marketing de Globalsat Group, al afirmar que “En el mar, la conectividad no es solo comunicación, sino que también es visibilidad operativa, capacidad de control y garantía de continuidad. La tecnología satelital permite sostener operaciones críticas incluso en los escenarios más exigentes, donde no existe infraestructura terrestre y donde una interrupción puede impactar directamente en la seguridad, la productividad o el cumplimiento normativo”.
A diferencia de las redes terrestres o móviles tradicionales- limitadas geográficamente y vulnerables a condiciones ambientales- la conectividad satelital proporciona cobertura confiable para voz, datos e IoT en cualquier punto del océano, permitiendo a las embarcaciones operar de manera segura, eficiente y coordinada, independientemente de su ubicación.
Cabe recordar que el sector marítimo y pesquero cumple un rol central en la economía regional y global, debido a que impulsa el comercio exterior, genera empleo, asegura el abastecimiento alimentario y conecta mercados estratégicos. En este escenario, la tecnología se vuelve un factor decisivo para sostener operaciones cada vez más complejas, reguladas y orientadas a la sostenibilidad.
Mucho más que comunicación
Desde la experiencia de Globalsat Group, la conectividad satelital aporta valor tangible en múltiples dimensiones clave. Algunas de ellas son:
- Continuidad operativa y control en tiempo real. Las flotas marítimas y pesqueras operan durante largos períodos fuera del alcance de redes convencionales. La conectividad satelital permite mantener comunicación permanente con centros de control en tierra, coordinar operaciones, optimizar rutas y asegurar la transmisión de información crítica en tiempo real, sin depender de infraestructura costera.
- Eficiencia, digitalización y toma de decisiones basadas en datos. La disponibilidad de enlaces confiables habilita la incorporación de soluciones IoT, telemetría y monitoreo remoto: control de equipos, seguimiento de embarcaciones, gestión de combustible, monitoreo ambiental y trazabilidad de capturas. Esto se traduce en mayor eficiencia operativa, reducción de costos, mantenimiento preventivo y decisiones basadas en datos confiables.
- Seguridad y respuesta ante emergencias. En el entorno marítimo, una falla de comunicación puede tener consecuencias críticas. La conectividad satelital garantiza la posibilidad de emitir alertas, solicitar asistencia y coordinar rescates con precisión, incluso en situaciones extremas. Además, facilita el cumplimiento de normativas internacionales de seguridad, control de flotas y protección de la tripulación.
- Bienestar y gestión del factor humano. La conectividad también cumple un rol clave en el bienestar de quienes trabajan en el mar. El acceso a comunicaciones personales, información, capacitación remota y servicios de telemedicina contribuye a reducir el aislamiento, mejorar la salud emocional y fortalecer la retención de talento, un desafío creciente en el sector marítimo y pesquero.
- Resiliencia y continuidad frente a eventos críticos. Mientras las redes terrestres pueden verse afectadas por tormentas, fallas de infraestructura o desastres naturales, las soluciones satelitales continúan operativas. Esta resiliencia convierte a la conectividad satelital en un pilar fundamental para planes de continuidad del negocio, respuesta ante emergencias y operaciones críticas en altamar.
“La adopción de tecnología satelital ya no responde a una decisión tecnológica, sino estratégica”, concluye Graziadio. Y agrega que “Se trata de un componente central para la modernización del sector marítimo y pesquero, permitiendo operar con mayor seguridad, eficiencia y previsibilidad en un entorno cada vez más desafiante y regulado”.






