En medio del proceso de reorganización patrimonial de Petroperú, la discusión sobre el futuro de la Refinería de Talara —activo estratégico y de alta inversión— ha tomado fuerza entre analistas, autoridades y actores del sector energético.
El Ejecutivo promulgó a finales de diciembre un decreto de urgencia que establece la reestructuración de la petrolera estatal mediante la segmentación de sus activos en bloques patrimoniales, con el objetivo de recuperar la sostenibilidad financiera de la empresa y asegurar su continuidad operativa. Este enfoque no implica una privatización total de Petroperú, según informó la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión) y autoridades del Gobierno.
La Refinería de Talara, modernizada con una inversión superior a los 6 mil millones de dólares, representa uno de los activos más valiosos dentro del plan de reorganización. En este contexto, ProInversión puntualizó que no se prevé un “remate” o venta directa de la refinería, sino su preservación y puesta en valor bajo un modelo que pueda atraer inversiones privadas mediante esquemas como Asociaciones Público-Privadas (APP) u otras modalidades contractuales que mejoren la eficiencia y operatividad del complejo.
A pesar de ello, el presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez, ha señalado que en su estado actual Petroperú no resulta atractivo para el capital privado y que la reorganización busca fortalecer la empresa sin desmantelarla.
El debate también ha trascendido al ámbito político: el Congreso evalúa una moción de censura contra la ministra de Economía y Finanzas, Denisse Miralles, acusando al Ejecutivo de propiciar un “desmantelamiento” de la empresa y poner en riesgo activos estratégicos como Talara.
Sectores sindicales y expertos han expresado posturas diversas. Por un lado, algunos advierten que la reorganización podría ser un primer paso hacia una eventual transferencia de participación privada en activos clave, aunque con condiciones claras que protejan el interés nacional. Otros resaltan la importancia de mantener el control estatal sobre un activo crucial para la seguridad y soberanía energética del país.
En este escenario, la Refinería de Talara —por su moderna infraestructura, capacidad de procesamiento y relevancia en la matriz de suministro de combustibles— constituye un activo estratégico que, bien estructurado, podría atraer interés de inversionistas que busquen oportunidades a través de alianzas o modelos mixtos de gestión. Sin embargo, el marco legal y la definición final de los esquemas de participación todavía están por determinarse en los próximos 60 días, plazo en el que ProInversión presentará el plan técnico definitivo para la reorganización.






