El futuro de la Amazonía petrolera depende de que el ducto vuelva a operar sin interrupciones. El Minem busca un nuevo modelo que garantice su sostenibilidad y viabilidad económica.
Reactivar la selva norte: una meta condicionada
La recuperación del transporte de crudo en la Amazonía peruana enfrenta su mayor obstáculo: la inoperatividad del Oleoducto Norperuano. Este sistema, que alguna vez movía más de 100,000 barriles diarios, hoy se mantiene paralizado por la baja producción y las constantes interrupciones. “No se puede operar comercialmente en estas condiciones”, advierte Omar Chambergo, presidente de Osinergmin.
Para el funcionario, la industria de hidrocarburos solo podrá resurgir si se aborda integralmente la producción de los lotes y la infraestructura de transporte. En el XI INGEPET 2025, Chambergo recordó que la selva norte llegó a producir 120,000 barriles por día en los años 80, pero hoy el promedio apenas alcanza los 20,000. Modernizar el oleoducto costaría unos US$ 800 millones, una inversión ineludible si el país desea aprovechar sus reservas.
Un activo millonario y detenido
Petroperú destina más de US$100 millones al año al mantenimiento de una infraestructura que no transporta ni un solo barril. Javier Arizola, gerente de Operaciones de la estatal, sostiene que la solución pasa por atraer nuevas inversiones. “Cada vez hay más lotes parados. Algo tiene que cambiar para que los inversionistas vuelvan”, afirmó.
Desde su inauguración en 1977, el Oleoducto ha transportado 972 millones de barriles, pero entre 2014 y 2025 ha sido dañado 53 veces. La valorización de las reservas probadas y probables en la selva norte supera los US$20,000 millones, según Petroperú. Por eso, la empresa urge al Gobierno a declarar la zona en emergencia para garantizar la seguridad operativa.
Consultoría para un nuevo modelo de gestión
El Ministerio de Energía y Minas (Minem) busca contratar una consultora que evalúe la viabilidad operativa del ducto bajo distintos escenarios: concesión privada, tercerización, alianzas estratégicas o transferencia total. “Se analizará la normativa, el impacto económico, social y ambiental, y se simularán varios niveles de producción”, explicó Alberto Agurto, director general de Hidrocarburos. El estudio tomará 75 días.
Actualmente, la zona produce unos 23,000 barriles diarios, de los cuales PetroTal aporta el 75% desde el Lote 95. Para Agurto, si los lotes se mantienen activos, las regiones también se benefician con mayores ingresos por canon.
Un paso indispensable para atraer inversión
PetroTal, que transporta su crudo en barcazas hacia Brasil por falta de una ruta segura hacia la costa, resume el problema en una frase: “Debemos encontrar la forma de mover la rueda”. Su gerente comercial, Diego Soto, asegura que mientras el Oleoducto funcione de forma intermitente, será imposible atraer capital privado. “Cuando el ducto opere de manera constante, la inversión regresará. El primer paso es que empiece a caminar”.
El reto, coinciden los expertos, es asegurar que el Oleoducto Norperuano vuelva a operar sin interrupciones. Solo así podrá reactivarse el potencial petrolero del norte peruano y dinamizarse una economía regional que lleva décadas detenida.






