La semana financiera global combina señales de desaceleración en el empleo de EE. UU., presiones sobre la Reserva Federal y nuevas tensiones geopolíticas que reconfiguran las expectativas de tasas, energía y flujos de inversión en los principales mercados.
Los mercados globales atraviesan una semana marcada por una intensa agenda política y económica, en la que Estados Unidos concentra la atención con un cúmulo de anuncios presidenciales, datos laborales decepcionantes y debates sobre la independencia de la Reserva Federal. Estos factores, combinados con las tensiones en Oriente Medio, las decisiones de la OPEP+ sobre producción petrolera y movimientos financieros en Asia y Europa, conforman un panorama complejo que los inversionistas deben interpretar con cautela y visión estratégica.
En Estados Unidos, el presidente Donald Trump reiteró su postura firme frente a varios frentes. Confirmó que hablará pronto con Vladimir Putin y expresó confianza en alcanzar un acuerdo con Hamás para la situación en Gaza, asegurando que Israel ya aceptó sus términos y que espera que el grupo palestino haga lo propio. Trump fue enfático en advertir a Hamás sobre las consecuencias de no aceptar las condiciones, llegando a publicar un “último aviso” en su cuenta de Truth Social. Además, insistió en que nadie había sido más estricto con Rusia que su administración, a la vez que manifestó su disposición a aplicar una segunda fase de sanciones contra Moscú. En paralelo, dejó claro que mantiene una relación sólida con Corea del Sur y reafirmó que no habrá guerra, señalando que los esfuerzos estarán dirigidos a mejorar las zonas urbanas.
El plano interno económico de EE. UU. estuvo dominado por los débiles datos laborales. Las nóminas no agrícolas apenas crecieron en 22.000 en agosto, muy por debajo de las expectativas, y las revisiones de meses previos mostraron la primera caída de empleo desde 2020. La tasa de desempleo repuntó a 4,3%, lo que desató una reacción inmediata en los mercados financieros: los bonos del Tesoro se dispararon, llevando las tasas a mínimos desde 2022, mientras las bolsas cayeron tras haber alcanzado máximos históricos. El mercado monetario ajustó rápidamente sus expectativas e incorporó hasta tres recortes de tasas de interés de la Fed para este año. Michael Feroli, economista de JPMorgan, señaló que el reporte no solo confirma el espacio para un recorte de 25 puntos básicos en septiembre, sino que incluso respalda reducciones sucesivas en lugar de escalonadas. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, se mostró confiado en que el gobierno ganará la batalla legal en la Corte Suprema sobre los aranceles y enfatizó que las cifras laborales confirman que Trump tenía razón al criticar la lentitud de la Fed en su reacción.
La independencia de la Reserva Federal volvió a estar en el centro del debate. Kevin Hassett, asesor económico de la Casa Blanca, declaró a CBS News que la política monetaria debe ser completamente independiente de cualquier influencia política, incluido el propio presidente, aunque al mismo tiempo reconoció que la calidad de los datos del BLS requiere mejoras y modernización. También mencionó que la selección de sanciones contra Rusia quedará en manos de Trump. Por su parte, Austan Goolsbee, miembro de la Fed, admitió que la economía estadounidense enfrenta riesgos de estancamiento con inflación, defendió la independencia de la entidad y aseguró que aún no tiene definida su posición sobre la próxima decisión de tasas en septiembre.
La tensión con Europa creció tras los multimillonarios castigos a las grandes tecnológicas. Alphabet (Google) comunicó que provisionará en su tercer trimestre una multa de €2.950 millones impuesta por la Unión Europea. Trump reaccionó con dureza, asegurando que los europeos deben cesar inmediatamente esta práctica contra las compañías estadounidenses, calificando las sanciones como “astronómicas” y comparables a un impuesto encubierto. Amenazó con iniciar un procedimiento bajo la Sección 301 para anular lo que considera penalizaciones injustas. Afirmó también que hablará directamente con Bruselas para detener lo que definió como ataques a empresas que pagan impuestos en EE. UU.
El mercado energético vivió jornadas volátiles. El crudo Brent subió inicialmente 0,8% hasta 66,02 dólares por barril en la apertura asiática, impulsado por la decisión de la OPEP+ de acelerar el retorno de oferta al mercado. Sin embargo, los futuros del Brent terminaron cayendo un 2,22% hasta 65,50 dólares, mientras el WTI retrocedió 2,54% hasta 61,87 dólares. La OPEP+ acordó incrementar la producción en 137.000 barriles diarios a partir de octubre y devolver al mercado gradualmente 1,65 millones de barriles diarios hasta agosto de 2026, sujeto a condiciones de demanda. El viceprimer ministro ruso Alexander Novak detalló que la cuota de su país en este aumento será de 42.000 barriles por día y que las decisiones serán evaluadas mensualmente según la evolución del mercado. En paralelo, Israel afrontó tensiones adicionales tras el impacto de un dron lanzado desde Yemen contra el aeropuerto Ramón, lo que llevó a suspender temporalmente las operaciones aéreas antes de su reapertura.
En Europa, el ministro de Finanzas italiano Giancarlo Giorgetti aseguró en el Foro Ambrosetti que las cuentas del Estado están en línea con las previsiones y que no se requieren medidas correctivas adicionales este año, reafirmando que Italia cumple con las normativas financieras a tiempo. En Suiza, el presidente del Banco Nacional, Martin Schlegel, comentó que el listón para aplicar un nuevo recorte de tasas es elevado, insinuando que la política monetaria se mantendrá estable por el momento. En Reino Unido, se anunciaron cambios ministeriales con Lucy Rigby como nueva ministra de la City y Jason Stockwood como ministro de Inversión, mientras el primer ministro catarí mantuvo conversaciones con la canciller británica sobre cooperación económica.
Asia también concentró movimientos relevantes. En Japón, el primer ministro Fumio Ishiba confirmó que renunciará como líder del Partido Liberal Democrático en octubre, lo que abre la carrera interna por la presidencia. Subrayó que espera que el nuevo líder dé continuidad al acuerdo comercial con EE. UU., impulse aumentos salariales y fortalezca la política agrícola y de seguridad. Toshimitsu Motegi anunció su intención de competir por la presidencia del partido. El yen se debilitó 0,6% frente al dólar tras estos anuncios. En Nueva Zelanda, la Autoridad de Mercados Financieros informó que ANZ Bank deberá pagar NZ$3,25 millones por declaraciones engañosas, mientras se prepara el lanzamiento de un bono indexado a la inflación con vencimiento en 2050. En China, los datos oficiales mostraron que las reservas internacionales alcanzaron los 3,322 billones de dólares en agosto, el nivel más alto desde 2015, con reservas de oro que se incrementaron por décimo mes consecutivo hasta 74,02 millones de onzas troy. Además, el gobierno respaldará a las empresas energéticas rusas en la emisión de “bonos panda” en el mercado chino, medida interpretada como un nuevo apoyo financiero a Moscú en medio de las sanciones occidentales.
En India, el primer ministro Narendra Modi destacó en redes sociales su positiva conversación con Emmanuel Macron y reiteró la fortaleza de la asociación con Estados Unidos. Empresas como Adani Ports confirmaron encuentros con inversionistas en Hong Kong, mientras en Irak las exportaciones de crudo alcanzaron 3,38 millones de barriles diarios en agosto y se espera que en septiembre suban hasta 3,45 millones. El país llamó a la OPEP a revisar las cuotas de producción y confirmó un acuerdo con Omán para almacenar petróleo iraquí en sus instalaciones.
En el plano corporativo, Meta planea invertir 600.000 millones de dólares en EE. UU. hasta 2028, una cifra que subraya la magnitud de su apuesta por infraestructura y desarrollo tecnológico. Al mismo tiempo, Microsoft advirtió que sus regiones de Asia y Europa podrían enfrentar latencias en sus servicios. Moody’s mejoró la calificación de U.S. Steel a Ba2, reflejando un panorama financiero más sólido.
La actividad en los mercados de futuros mostró cambios en las posiciones especulativas. Los gestores redujeron sus posiciones largas netas en el S&P 500 a 851.040 contratos, mientras los especuladores recortaron los cortos en 52.369 contratos. En renta fija, aumentaron las posiciones cortas netas en los bonos del Tesoro estadounidense a distintos plazos, destacando un incremento de 218.016 contratos en los futuros a 5 años. En divisas, el euro mostró una posición neta larga de 119.592 contratos y el yen japonés de 73.258, mientras la libra esterlina y el franco suizo registraron posiciones cortas. En criptomonedas, Bitcoin presentó un posicionamiento neto negativo de 902 contratos.
Finalmente, la renuncia de la exgobernadora de la Fed Adriana Kugler sigue generando especulación. Informes de CNBC señalaron inconsistencias en sus registros inmobiliarios en Maryland, lo que alimenta interrogantes sobre las presiones políticas ejercidas por Trump hacia el banco central. El presidente intentó destituir también a la gobernadora Lisa Cook bajo acusaciones de supuestas irregularidades hipotecarias, en una estrategia que revela la pugna entre la Casa Blanca y la Fed.
El panorama de los mercados refleja una creciente fragilidad en el equilibrio entre política, economía y geopolítica. En EE. UU., la debilidad del mercado laboral y la presión sobre la Fed apuntan hacia un ciclo de recortes de tasas que podría comenzar en septiembre, pero la inflación persistente limita el margen de maniobra. El choque entre Trump y Europa por las multas tecnológicas abre un frente comercial delicado que amenaza con derivar en sanciones recíprocas. En energía, la OPEP+ busca una salida ordenada a la normalización de la oferta, aunque los precios del crudo muestran volatilidad y riesgo a la baja. En Asia, la estabilidad financiera de China contrasta con la incertidumbre política en Japón y los desafíos regulatorios en Nueva Zelanda. De cara al futuro, los inversionistas deben prepararse para un entorno en el que la política monetaria será más flexible, pero donde los riesgos geopolíticos y las tensiones comerciales pueden aumentar la volatilidad en activos de riesgo. La proyección es de un trimestre con mayor protagonismo de los bonos del Tesoro, presión sobre las acciones tecnológicas y renovada atención a los precios de la energía como termómetro de la actividad global.






