La UE reduce comercio con Rusia, pero mantiene dependencia en gas y fertilizantes

Pese a sanciones y caída de importaciones, Rusia sigue siendo un proveedor clave de insumos estratégicos para Europa.

La paradoja de la dependencia europea

Tres años después de la invasión rusa a Ucrania, la Unión Europea (UE) ha reducido de manera drástica su comercio con Moscú. Sin embargo, un análisis de Eurostat revela que persiste una fuerte dependencia en sectores estratégicos: Rusia aún suministra el 19% del gas natural licuado (GNL) y el 34% de los fertilizantes que consume el bloque. También aporta el 15% del níquel y el 6% del hierro y el acero.

Fertilizantes, el punto más crítico

La mayor dependencia se concentra en los fertilizantes. Antes de la guerra, en 2021, Rusia proveía el 28%, mientras que Marruecos y Egipto aportaban el 13%. Hoy, Rusia incrementa su peso hasta el 34%, muy por encima de Egipto (17%). Este insumo es vital para la seguridad alimentaria europea, lo que genera preocupación estratégica en Bruselas.

Estados Unidos y Noruega ganan terreno

El vacío dejado por Rusia ha sido ocupado principalmente por Estados Unidos, que se consolida como el mayor proveedor de GNL, pasando del 24% en 2021 al 48% en 2024. Noruega también ha reforzado su papel, especialmente en el gas por gasoducto, elevando su cuota del 15% al 26%. En este segmento, Rusia cayó del 48% al 12%.

En cuanto al petróleo, las sanciones han reducido casi a cero las importaciones desde Rusia: de un 29% antes de la guerra al 2% actual. En contraste, EE.UU. y Noruega han incrementado su participación hasta el 13% y 12% respectivamente.

Impacto comercial en cifras

Antes de la invasión, la UE importaba bienes por unos 62.000 millones de euros desde Rusia y exportaba cerca de 19.000 millones. Hoy, las importaciones han caído un 89% y las exportaciones un 61%, dejando un pequeño superávit de 500 millones a favor de la UE.

En el caso de España, las exportaciones a Rusia en el primer semestre sumaron 346 millones de euros, mientras que las importaciones alcanzaron 1.157 millones, generando un déficit comercial de unos 810 millones.

Un vínculo económico difícil de romper

Pese a sanciones, vetos y nuevas alianzas energéticas, la relación económica entre la UE y Rusia evidencia que la dependencia europea no ha desaparecido. El gas licuado y los fertilizantes siguen siendo puntos críticos que limitan la autonomía del bloque y mantienen vivo un vínculo incómodo con Moscú.