Chile, Uruguay y Costa Rica lideran el ranking de competitividad en América Latina 2025

Perú se mantiene en el pelotón medio, mientras Venezuela sigue relegada en el último lugar.

El Instituto de Competitividad de ADEN presentó su más reciente informe sobre el desempeño competitivo de América Latina, correspondiente a la estimación 2025. El ranking, elaborado a partir de 125 variables distribuidas en diez aspectos clave —desde infraestructura hasta acceso a la tecnología— ubica a Chile como el país más competitivo de la región, seguido por Uruguay, Costa Rica y Panamá. En esta edición, México completa el top cinco, aunque con una caída en su puntuación que lo acerca cada vez más a Brasil.

Perú, por su parte, forma parte de un grupo de países con desempeño medio, junto con Argentina, Brasil, Colombia y República Dominicana. Este bloque ha registrado avances relativos en rubros como infraestructura, educación y aspectos institucionales, aunque aún enfrenta desafíos para posicionarse más arriba en la tabla.

La radiografía de la competitividad regional

El ranking de ADEN no solo mide el nivel de desarrollo económico, sino también la capacidad de cada sociedad para mejorar su bienestar frente a una economía globalizada. Para ello, analiza diez factores clave: cobertura de necesidades básicas, aspectos institucionales, infraestructura, estabilidad macroeconómica, salud, educación, expectativas de la población, competencia en los mercados, eficiencia en las relaciones laborales y acceso a la tecnología.

En este sentido, los países más consistentes en sus resultados no son necesariamente los más grandes o con más recursos, sino aquellos que han logrado combinar políticas estables, inversión en capital humano y un entorno institucional sólido.

Chile lidera el ranking regional gracias a sus buenos resultados en salud, educación, infraestructura y tecnología. Uruguay se destaca por sus avances en necesidades básicas e institucionalidad, mientras que Costa Rica y Panamá muestran buenos desempeños en varios rubros, particularmente en recuperación postpandemia. México, a pesar de su retroceso en comparación con mediciones previas, sobresale por su estabilidad macroeconómica.

Perú: eficiencia laboral, pero desafíos persistentes

El caso peruano llama la atención por su sólido liderazgo en eficiencia en relaciones laborales, rubro que encabeza desde 2014. Sin embargo, esto no se ha traducido en un salto significativo en el ranking general, donde continúa en la franja media. Según el informe, Perú debe mejorar en aspectos institucionales y tecnológicos si quiere escalar posiciones. Su puntaje ha sido relativamente estable desde 2012, lo que refleja cierta dificultad para introducir cambios estructurales sostenidos.

América Latina: luces y sombras en la evolución competitiva

Si se compara el desempeño regional entre 2012 y 2025, el informe destaca avances notorios en países como República Dominicana, Uruguay, Costa Rica, Paraguay y Bolivia. Este último, por ejemplo, logró salir del fondo de la tabla gracias a mejoras en su puntuación general. En el extremo opuesto, Venezuela sigue rezagada, afectada por su grave inestabilidad macroeconómica y debilidad institucional.

México, Brasil, Colombia, Ecuador y Panamá han perdido terreno desde sus mejores años, acercándose al promedio regional. Esta tendencia podría explicarse, en parte, por problemas estructurales y por una competencia regional cada vez más reñida.

Disparidades y convergencias

La desagregación de los resultados revela brechas significativas entre países. Mientras la educación y la eficiencia laboral muestran una relativa homogeneidad, otros aspectos como acceso a tecnología, competencia en los mercados e institucionalidad reflejan profundas desigualdades.

Chile, Uruguay y Panamá siguen siendo referentes en varios de estos rubros, mientras que otros países deberán observar más de cerca sus modelos si desean reducir distancias y avanzar en una economía cada vez más interdependiente.