Gestión ferroviaria en entredicho: los obstáculos logísticos del tren Lima–Chosica

Ferrovías advierte falta de espacio y limita responsabilidades ante llegada de trenes donados. El proyecto enfrenta retos de planificación, almacenaje y articulación institucional.

A pocos días del arribo del primer lote de trenes donados por Caltrain al puerto del Callao, la Municipalidad de Lima enfrenta nuevos desafíos en la implementación del proyecto Lima–Chosica. La empresa concesionaria Ferrovías Central Andina —responsable de la línea férrea del Ferrocarril Central— advirtió formalmente que no dispone del equipo técnico, personal ni espacio suficiente para asumir el traslado ni el almacenaje completo del material rodante.

Mediante la carta 203-2025-FVCA, el gerente general de Ferrovías Central Andina, Jaime Blanco, detalló que el material que arribará este 12 de julio —45 vagones y 9 locomotoras— ocupará toda la capacidad disponible en la estación Monserrate, imposibilitando el ingreso de un segundo lote previsto para este mismo mes. Aunque se ha habilitado un espacio temporal para el primer grupo, la empresa señaló que no asumirá ninguna responsabilidad por daños, custodia o mantenimiento, trasladando toda la carga operativa y legal a la Municipalidad de Lima.

Además, la empresa recordó que su contrato de concesión no contempla tareas logísticas asociadas al proyecto municipal, por lo que su rol en la operación debe ceñirse estrictamente al marco vigente.

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), por su parte, ratificó a través del oficio n.° 3297-2025-MTC/19.02 que no se requieren certificados adicionales para movilizar los trenes, siempre que esta operación se limite al traslado hacia los puntos de almacenamiento. No obstante, el propio ministro César Sandoval y la Autoridad de Transporte Urbano (ATU) han reiterado que la denominada “marcha blanca” anunciada por el alcalde Rafael López Aliaga no puede ejecutarse sin cumplir los procedimientos técnicos y legales necesarios.

Según fuentes del MTC, tras la recepción de los primeros trenes, se deberá proceder con una revisión técnica y eventualmente evaluar una adenda al contrato de concesión con Ferrovías Central para facilitar el despliegue del proyecto. En tanto, la Municipalidad de Lima tendrá que resolver con urgencia el problema de infraestructura logística y definir un plan de almacenamiento alternativo para el segundo lote —que incluye otros 45 vagones y 10 locomotoras— si quiere mantener el cronograma proyectado.

Este episodio expone una vez más los desafíos estructurales en la articulación entre niveles de gobierno, planificación de infraestructura y gestión de inversiones públicas en el país, especialmente en proyectos de transporte urbano con alta visibilidad política.