Por Livia Gammardella, Head de Marketing & Digital de LatAm Intersect
Este 2026, América Latina inicia con un cambio profundo: el consumidor que en 2025 se mostró resiliente, creativo y abierto a la innovación, hoy se perfila más conservador, comunitario y selectivo. ¿Por qué? la realidad económica, la inseguridad y la incertidumbre política están desplazando el optimismo del consumo. En Perú, por ejemplo, el costo de vida y las elecciones marcarán la pauta por lo que el consumidor peruano será más cauto, priorizando la estabilidad sobre el impulso.
En este sentido, un análisis realizado por LatAm Intersect identifica cinco transiciones clave que redefinirán la relación entre marcas y consumidores:
- De resiliente a incierto: el fin del optimismo cauteloso: Aunque en 2025 el consumo de los hogares llegó a superar el crecimiento del PBI en varias economías y más de la mitad de los hogares utilizó siete o más canales de compra, el próximo año 2026 apunta a un giro hacia la prudencia. El costo de vida, la inseguridad y un año electoral decisivo en países como Colombia, Brasil y Perú están impulsando un comportamiento más conservador
- De la resiliencia a la incertidumbre: el ocaso del optimismo moderado: Si bien durante el 2025 los hogares en Latinoamérica mostraron dinamismo, este año se perfila con cautela: el alza del costo de vida, la inseguridad y un año electoral en Perú, Colombia, Brasil por ejemplo impulsan un giro hacia la prudencia. En ese sentido, este estudio señala algunos hallazgos: el 52% de los consumidores está preocupado por sus finanzas; el crimen y la violencia superaron a la inflación como principal preocupación regional y se espera que las personas prefieran arreglar y mantener lo que ya tienen en lugar de reemplazarlo por algo nuevo.
- De sostenible a comunitario: el consumo se hiperlocaliza: El interés por productos locales ya venía creciendo en los países de Latinoamérica durante el 2025, pero este año la preferencia se combinará con un movimiento más amplio: volver a espacios presenciales, grupos pequeños y experiencias multisensoriales. Casos como “Bembos” donde a través de campañas colaborativas los consumidores tienen la opción de bautizar su hamburguesa con los distintos sabores “peruanos” a través de sus distintos canales de comunicación. De igual manera, la Marca Perú que visibiliza la identidad del país sino que asocia los valores del país a nivel global como cultura, gastronomía, naturaleza invitando a vivir experiencias resaltando al país como un destino único.
- De autocuidado a nostalgia: la Gen Z lidera el regreso al pasado: Aunque en 2025 el bienestar fue un impulsor de consumo, 48% lo declaró prioridad de gasto, el análisis del mencionado estudio resalta una nueva capa emocional: nostalgia como respuesta a la fatiga digital y la incertidumbre.
- De curiosos por la IA a buscadores de confianza: la tecnología como filtro, no como novedad: La adopción de IA ya es masiva: 65% de los consumidores la usa, aunque persisten dudas sobre falsedad y manipulación. Sin embargo, el estudio señala algunos importantes hallazgos para este año: la IA será aceptada si aporta certeza y transparencia, y el 62% de los consumidores globales confiaría más en marcas que expliquen cómo usan IA.
Frente a un 2026 marcado por la cautela y la búsqueda de certezas, las marcas no pueden limitarse a repetir fórmulas del pasado, siendo relevante seguir estrategias claves que responden a las nuevas sensibilidades como: un storytelling basado en pruebas reales; la creación de microcomunidades híbridas que integren lo digital con lo presencial; revivals que reinterpreten la nostalgia bajo una mirada contemporánea; y ecosistemas de influencia colaborativos, donde macrocreadores, voces locales y consumidores auténticos validen la confianza. En un entorno de desconfianza creciente, estas estrategias no son accesorias: son la base para sostener la relevancia y legitimidad.






